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Enrique Perez (ó NRQPRZ, acrónimo inventado para las redes) es un cercano amigo de muchos años con el que he tenido el privilegio de compartir muchas actividades musicales. Siempre ha sido un músico en alta demanda por su versatilidad en una gran variedad de géneros, técnica impecable, memoria fotográfica y sobre todo buena disposición. Enrique siempre es la persona super bien preparada en el ensayo que además mantiene una sonrisa ante todo pronóstico, todos los músicos que hemos tenido el privilegio de tocar con él sabemos que es verdaderamente un placer tenerlo en tarima ya que cualquier situación es inmediatamente elevada con su presencia. 

A continuación una breve conversación con mi querido amigo acerca de su carrera y actividades actuales.

Juanma: Cuándo empezaste a tocar bajo? Y cuál disco/banda fue el/la culpable?

NRQPRZ: Empecé a tocar el bajo a los doce años, y el disco culpable fue ‘appetite for destructio’n de Guns N' Roses, jaja.

Juanma: Claro ese disco mató a todo el mundo, jaja. ¿Empezaste completamente autodidacta, correcto?

NRQPRZ: Estaba estudiando teoría y solfeo y violín, pero con el bajo sí, fue autodidacta, al principio intentaba sacar las líneas de bajo practicándolas en casa de mi primo con su guitarra clásica.

Juanma: ¿En dónde estudiabas solfeo y violín?

NRQPRZ: Primero comencé en el conservatorio de la orquesta infantil del Estado Anzoátegui (hasta los 9 años viví en Puerto La Cruz, comencé a los 7 a estudiar música). Cuando llegué a Caracas estudié en la escuela Lino Gallardo y luego en la Juan Manuel Olivares.

Juanma: Recuerdas cuales fueron los primeros grupos con los que empezaste a tocar el bajo? 

NRQPRZ: Tuve una primera banda, The Black King donde sólo cantaba, pero ahí empezó a interesarme la guitarra y un poco el bajo; luego con otros amigos del colegio, formamos Erística, básicamente para tocar canciones de Guns, Metallica, Megadeth, Iron Maiden, Pantera... Y Green Day (risas), y también compusimos algunas canciones propias. Había quien cantara, guitarristas y bateristas, pero nadie que tocara el bajo, así que cuando preguntaron quién lo haría, como nadie se ofrecía pues me ofrecí yo. Así fue.

Juanma: ¿Recuerdas cuándo transicionaste de tocar en bandas de amigos reuniendose a descargar a empezar a tocar en proyectos un poco más serios? Fue Mojo Pojo (banda de rock progresivo venezolana de la cual Enrique es miembro fundador) el primer proyecto de verdad?

NRQPRZ: El primer proyecto serio de música original fue Mojo Pojo, que se formó en el 2005, pero desde 1997 había comenzado a tocar profesionalmente con  bandas de covers en bares y eventos privados, mientras estudiaba Arquitectura en la UCV, y luego de graduarme en el 2004, por la misma época que se formó MP, comencé a trabajar como músico de sesión con artistas como El Pollo Brito, Yordano, Chino y Nacho, entre otros.

Juanma: Exacto, yo recuerdo que tú llegaste a graduarte de arquitecto al mismo tiempo que estabas tocando en todos lados. Me interesa saber si hubo un momento claro en donde decidiste que te tenías que dedicar de lleno a la música o si todo pasó gradualmente sin tu pensarlo mucho?

NRQPRZ: Siempre tuve claro que quería dedicarme a la música, así que aproveché un momento "crossfade”, en el que tenía poco trabajo en la oficina de arquitectura donde trabajaba por horas, y estaba comenzando a tener bastante trabajo tocando, por lo que se dio de forma bastante natural

Juanma: ¿Cuál crees tu ha sido la clave para mantenerte trabajando como músico a través de los años? Yo siempre pensé que a ti te llamaban mucho porque tu te aprendes/memorizas el material bastante rápido. Pero como todos sabemos una carrera en la música no depende de una sola cosa

NRQPRZ: Yo creo que lo principal es el amor y la curiosidad por la música; estar abierto a las propuestas de trabajo, siempre dispuesto a afrontar cualquier terreno inexplorado como un divertido desafío. La verdad es que trato siempre en la medida de lo posible aprenderme el material para poder enfocarme en la interpretación... Y también es muy importante la actitud que tengas frente al oficio y con las demás personas.  A veces tienes que viajar o pasar bastante tiempo con personas de todo tipo, así que está bueno poder adaptarse a distintos entornos humanos, lo que además puede ser bastante enriquecedor. 

Creo que gracias al amor que siento por la música y por el bajo eléctrico, he podido adaptarme a distintos proyectos, y aprender de cada uno de ellos independientemente del género. Aunque inevitablemente a veces terminas en alguno en el que piensas "que hago yo aquí?", Pero en fin, es parte de la experiencia. 

También me gusta pensar que una de las razones por la que me llaman, es porque trato de conectar genuinamente con la música que se me presenta y ver cómo puedo potenciarla con mi instrumento. Intento siempre valorar el aporte que puedo hacer al proyecto, tanto si es un género que conozco como si es uno en el que no tengo tanta experiencia. Siempre con respeto por lo que se está haciendo y buena onda. La actitud que tengas multiplica cualquier talento.

Juanma: Háblame un poco de esta etapa más reciente de tu vida ahora que te mudaste a Buenos Aires. ¿Cómo ha sido el proceso de asentarse en una nueva ciudad? 

NRQPRZ: Llegué a Buenos Aires en el 2015, después de mi etapa con Mcklopedia, que duró unos 5 años; estábamos estableciéndonos en México DF, pero estando allá sentí que mi momento con ese proyecto había llegado a su final, y que no tenía más para ofrecer, así que decidí dar un cambio de vida radical e irme a Buenos Aires, a comenzar de cero. 

Fue como resetear el disco duro. Pasé por momentos muy complejos, prácticamente no toqué nada durante 6 meses. Fueron meses de introspección y de adaptación a las nuevas circunstancias. Después de haber tocado con diferentes proyectos y artistas durante años, afloró una necesidad de explorar mi propia música, o al menos descubrir cuáles eran mis verdaderos intereses musicales, más allá del trabajo como sesionista y más allá de un ensamble. Mi reencuentro con el instrumento fue explorar un poco el bajo como instrumento solista, y de esa etapa resultó el tema Amabilis.

Otro de mis intereses ha sido siempre la docencia; transmitir lo que aprendí y cómo lo aprendí, pasar la pelota. Así que comencé de nuevo a ofrecer clases particulares y con el apoyo invalorable de amigos músicos que había hecho en la ciudad cuando grabamos el primer disco de Mcklopedia, Superlirical, comencé a hacer algunas sesiones de grabación y colaborar con algunos proyectos locales.

Con el tiempo otros músicos venezolanos fueron llegando a Argentina y fue cuando formé Baruta, un trío donde juntamos composición e improvisación, un laboratorio de ideas, donde exploramos nociones de free jazz con nuestro lenguaje naturalmente más rockero, junto a Héctor Tosta (g) y Pablo Mora (bat). Luego Tosta se fue a México y el trío sigue en la actualidad con Héctor Miranda; nos encontramos preparando nuestro primer disco.

El otro proyecto en el que estoy participando es Jauuar, con Alfonso Hernández como mastermind. Me gusta mucho porque mantengo mi contacto con el rol más tradicional de bajista acompañante; canciones, encontrar el espacio adecuado en un ensamble con dos guitarras (que haciendo memoria, casi nunca me había pasado).

Más allá de eso, la verdad es que no he tenido mayor contacto con la movida de acá, y la verdad no lo he buscado especialmente, las cosas se han ido dado naturalmente. Pero lo que puedo percibir es que hay muchísimas bandas de muchos géneros, desde lo más indie a lo más masivo. Creo que Argentina puede ser un mercado en sí mismo y que no mira demasiado hacia afuera, en buen buen sentido. Hay muchos músicos de mucho nivel muy valorados, además de músicos extranjeros de muchas partes haciendo lo suyo. Artistas y bandas que acá pueden llenar un estadio varias noches seguidas, en Venezuela ni sabemos que existen, la verdad es muy loco. Existe también una movida muy fuerte de jazz y sobre todo siento que el free jazz y los ensambles de improvisación están teniendo mucho auge, y es con lo que más he conectado hasta ahora. Tuve la oportunidad de hacer algunos talleres con el  saxofonista Tony Malaby, y gracias a eso pude compartir este nuevo interés por la música libre y la impro con otros músicos increíbles. Así que veremos qué sigue deparando la ciudad de la furia.

Juanma: Si tuvieras que darle un consejo a alguien que esté empezando como músico/bajista ¿cuál sería?

NRQPRZ: Mi consejo sería primero darse cuenta de qué música te gusta y empaparse de eso; escuchar la música, tratar de escuchar el bajo para ir desarrollando el oído, ver videos. YouTube es una fuente inagotable pero también puede ser abrumadora por la cantidad de opciones. Yo aprendí viendo cintas VHS de John Patitucci, Billy Sheehan, John Myung, y sacándome muchas canciones de lo que me gustaba, Rush, Iron Maiden, Metallica, y mucho más. Trataría de buscar los bajistas clásicos del género que te interese para aprender los fundamentos y a partir de ahí absorber los conceptos para poder interpretarlos y aplicarlos. 

Por supuesto recomiendo muchísimo aprender toda la teoría/armonía posible, porque es lo que te permitirá conocer el lenguaje de la música y poder respetarlo o no pero a conciencia, para poder entender lo que estás haciendo. Eso, combinado con un oído ejercitado, es algo muy potente, una cosa alimenta a la otra, ¡esa combinación de guataca con teoría! Jeje... Aprender a escribir, al menos lo básico para poder comunicarte mejor con otros músicos y poder registrar tus ideas sin depender de un software de grabación. Además ver la música escrita en papel te genera otro tipo de ideas, apreciar otra dimensión de la música distinta a la que percibimos, por ejemplo viendo unos tracks en protools; todo suma.

Recomiendo siempre a mis alumnos componer algo desde el comienzo, para aplicar a una situación real lo que se va aprendiendo. Juntarse con otros músicos, en el caso de un bajista, conseguir un baterista y/o percusionista con el que puedas trabajar grooves, y aprender de esa interacción como sección rítmica de un ensamble. En resumen, estudiar en casa, pero también salir a tocar, en un ensayo, en un bar, lo que sea. Aprovechar todas las oportunidades posibles de interacción.

Y eso agregaría pues divertirse siempre, no perder nunca el espíritu lúdico de la música. Si eso no está, no pasa nada, y uno como músico no transmite ni comparte nada.

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Increíble set de Enrique tocando con el Ensamble de Tony Malaby:

 

 

Desde el año 2016 soy miembro de un trío de avant-rock llamado Chama con Arturo García y  Leonor Falcón (mi esposa). La conexión de este grupo es profunda, ya que conozco a Arturo desde aproximadamente 22 años cuando los dos éramos alumnos de Ars Nova, Arturo a su vez tocó por varios años en una banda de tributo a los Beatles con Leonor alrededor de esa misma época (proyecto el cual menciona en esta entrevista). Tocar en este grupo es increíblemente satisfactorio, no solo por el aspecto musical sino por lo natural y fácil que es el trato entre nosotros.

Leonor y yo siempre coincidimos que tocar con Arturo es un placer por que es un músico increíblemente creativo y singular que al mismo tiempo tiene todas las cualidades que uno quiere en un baterista: tiempo sólido, un gran sonido, versátil y sumamente claro. Es además un compositor prolífico que mantiene un repertorio de música original específico a cada uno de los varios proyectos en los que participa, y también es activo como arreglista y docente.

En esta entrevista hablamos un poco de los inicios musicales de Arturo así como de sus actividades recientes y su filosofía como músico profesional.

Juanma: ¿Cuál es tu primera memoria de querer tocar la batería? ¿Fue tu primer instrumento?

Arturo: Mi primera memoria fue cuando estaba en pre-escolar. Una día había una banda marcial en el patio y me acuerdo que me quedé hipnotizado viendo al muchacho que tocaba el redoblante. Lo veía de arriba abajo, examinado todos sus movimientos, los zapatos que tenía, la ropa que llevaba puesta. Más adelante comencé a escuchar los Beatles, y siempre estaba pendiente de la batería y las voces. El principio de "Day Tripper" era mi favorito a los 9 años... los instrumentos entran en orden: guitarra, el bajo, la pandereta + guitarra rítmica, y por último la batería. Siempre me pareció fascinante. Desde esa edad supe sin duda que ése era mi instrumento. Aunque tenía una guitarra y un teclado en la casa, los cuales aprendí a tocar a oído, siempre estuve decidido a tocar la batería. Recuerdo llegar del colegio y sentarme al borde de mi cama con audífonos puestos, tocando la batería invisible (air drumming), ya que sabía donde quedaba cada tambor y platillo. Así comencé a aprender mis primeros ritmos, ¡sin el instrumento!. No tuve una batería sino hasta los 14 años, y para ese momento ya sabía tocar lo básico.

Juanma: ¿Hubo alguna banda o disco en particular que te llamara la atención al principio?

Arturo: Los Beatles por supuesto, especialmente el disco blanco; lo tenía puesto sin parar todos los días durante 5to grado. Después en 6to mi primo me grabó un cassette de Nirvana, Greenday, Metallica. Eso tuvo un gran impacto en mí porque hasta ahora nunca le había puesto atención a grupos contemporáneos; estaba muy concentrado en los 60.

Juanma: ¿A qué edad empezaste a reunirte con amigos a descargar? ¿Fue Guille la primera persona con la que tocaste?

Arturo: Me acuerdo conversar con Guille (Guillermo González, guitarrista y co-líder de Cave Of Swimmers con Arturo) en 6to grado de hacer un show al final del año. Yo ni siquiera tenía batería para ese entonces pero igual soñábamos. Al día siguiente de tener la batería en la casa llamé a Guille para jamear y fue lo máximo, todo hizo click.

Juanma: ¿Como a qué edad empezaste a hacer toques? ¿Alguna anécdota?

Arturo: Mi primer toque en vivo fue en verano del 2000 en un festival de rock del colegio C.E.A.P.U.C. en Caracas. El grupo era Daniel Silva (Dischord), su amigo Tamanaco Mujica, Guille y yo. Estábamos nerviosos y Daniel nos preguntó: éste es tu primer toque en vivo? nosotros le dijimos que "no, vale, nada que ver" haciéndonos los duros. ¡Pero sí, era mi primer toque! Fue un éxito. Después de ahí toqué con las gaitas del colegio, una banda de versiones de los Beatles con cuerdas y metales.

Juanma: ¿Tienes memoria de cuál fue el primer proyecto más en serio en el que tocaste?

Arturo: Aunque los toques metaleros con Guille siempre fueron en serio, nunca tuvimos un grupo definido y constante con otros muchachos. Sí, hacíamos toques de versiones y fiestas con los panas, pero era más por diversión, sin ningún tipo de ambición más allá del toque en cuestión.

Después de graduarme de Bachiller, comencé a tocar en una banda de versiones de los Beatles con alumnos y ex alumnos del Colegio Emil Friedman. Por supuesto recluté a Guille, mi amigo inseparable. Ese grupo era muy divertido especialmente porque hacíamos los arreglos nosotros mismos. Era una gran plataforma especialmente para esa época, me estaba interesando aprender música en serio, aprender sobre teoría, armonía y composición.

Juanma: Estudiamos juntos en Ars Nova pero creo que no sé si esos fueron tus primeros estudios formales de música. ¿En qué momento empiezas a estudiar música y cuál fue la motivación?

Arturo: Estuve en la escuela de música Chacao de niño pero no duré mucho. Después del colegio fui a parar a la Universidad Simón Bolívar, bajo el pretexto de estudiar ingeniería electronica para de alguna forma relacionarlo con la música. Después del primer semestre me di cuenta que la ingeniería no era lo mío. Fueron momentos difíciles porque me sentía un poco inseguro de dejar una carrera y una universidad "respetable". Pero con el apoyo de mis padres y amigos no pude tener una mejor transición. El cambio de carrera y comenzar a estudiar música en Ars Nova fue un renacer. Al fin era "buen estudiante" y me fascinaba todo lo que estaba aprendiendo.

Juanma: ¿En qué año exactamente te mudaste a Miami? ¿Cómo fue esa transición?

Arturo: Agosto de 2004. Nunca es fácil mudarse a otro país. Desgarrar las ataduras que te conectan al lugar donde creciste siempre duele. Los primeros dos años fueron confusos, pero dentro de todo, especialmente porque me mudé con mi familia con la conté con apoyo incondicional,  las cosas salieron bien y me adapté sin mucha dificultad.

Juanma: Ya en Miami, recuerdo que sacaste un par de títulos. ¿Cuál fue la especialización de tus grados musicales? ¿Puedes hablar un poco de tu experiencia en esas instituciones?

Arturo: Sólo saqué el pre grado. Fueron años de mucha inspiración y aprendizaje. Siempre me gustó la vida universitaria, los profesores, los ensambles, los distintos tipos de gente y estilos musicales. Mi especialización fue en composición comercial. Es una carrera bastante completa donde estás expuesto a clases de composición clásica, orquestación y film scoring, pero también clases de estudio de televisión y telecomunicaciones, publicidad, idiomas, y music business. Ademas de todo esto la universidad requiere que tengas un instrumento principal y toques en ensambles, hagas conciertos y proyectos de grabación, y por supuesto piano complementario. En realidad me gustaba todo, estaba en ensamble de jazz avant-garde, y también en el ensamble de percusión brasileña, la orquesta y el wind ensemble, y al final del día me quedaba practicando y tocando con amigos hasta altas horas de la noche.

Juanma: ¿Cómo fue el proceso de transición de la universidad a la vida profesional? 

Arturo: Durante mi carrera universitaria, daba clases los fines de semana para ganar algo de dinero. También mataba tigres con bandas de covers y cantantes. Al salir de la universidad me dediqué a amplificar todas estas actividades a las que no le podía dedicar tanto tiempo por estar tan ocupado con mis estudios. Comencé a dar más clases, y a tener mas toques. Mi pasión siempre fueron los grupos de música original. A decir verdad no fue difícil la transición porque ya había establecido una buena ética de trabajo durante mi estadía en la universidad, y también fomente buenas relaciones y conexiones entre amigos que se volvieron colegas hasta hoy.

Juanma: Después de vivir tantos años allá como percibes la escena musical en Miami? Me interesa tu perspectiva porque gracias a ti me he dado cuenta de que existe una escena que no es lo que necesariamente la gente asocia con Miami.

Arturo: Nunca olvidaré lo que me dijo el gran baterista Jim Black una vez que visitó Miami. Me dijo "build your own scene", es decir, "arma tu propia movida". A eso es lo que me he dedicado. Ningún lugar es perfecto, ni Miami, ni Nueva York, ni Los Angeles. Cada lugar tiene sus ventajas y desventajas. Siempre hay gente que no importa dónde se encuentren, se están quejando de que no hay toques, o que no hay gente que toque su tipo de música, que no hay dinero, etc. y se la pasan mudando de ciudad en ciudad buscando el lugar perfecto; y aunque muchas veces dicen la verdad y esos comentarios son 100% válidos, yo siempre encontré un nicho musical en Miami que me hizo sentir feliz y satisfecho. Miami se asocia ciertamente con el reggaeton, música latina bailable (mas no rock en español)  y la música electronica bailable (EDM). Yo diría que esos géneros están en primer plano. Pero detrás de esa cortina de humo existen muchas caras en esta ciudad que mucha gente que visita por primera vez no tiene ni idea que existe. Por ejemplo la música avant-garde no-académica llamada "noise" en Miami es extremadamente popular. Es como una reacción a esa cara superficial de Miami. También, por ejemplo, desde que comencé una noche semanal de jazz con mis amigos hace 8 años en uno de los locales más populares de la ciudad "The Corner", el jazz en vivo se ha vuelto absurdamente popular aquí. Si eres buen músico puedes estar tocando 7 días a la semana en varios locales y ganar buen dinero, cosa que no ocurre en Nueva York que está completamente saturado en ese ámbito. Muchos amigos de Nueva York los traigo a tocar a Miami y quedan fascinados.

Juanma: Háblame un poco de Cave of Swimmers. Tú y Guille han sido amigos de toda la vida. ¿Cómo empezaron y cuales son los planes a futuro para el grupo?

Arturo: Cave of Swimmers es el grupo que siempre quisimos tener. Después de ponerle "pausa" a nuestros toques metaleros, decidimos reunirnos a componer y crear algo en serio, tomando en cuenta nuestras influencias y la actitud de nuestra época de adolescentes pero con la madurez y la experiencia que hemos amasado en estos últimos años. El grupo es increíble, somos solo dos, pero sonamos como 10. Guille toca la guitarra conectada al amplificador de guitarra y de bajo con la señal doblada una octava más abajo. Y cuando toca un solo o melodía con la guitarra toca pedales de MOOG de órgano con los pies... ah, y también canta con una fuerza increíble. La gente se vuelve loca cuando nos ve, no se lo pueden creer. Hemos recorrido todo EEUU y parte de Canada y tenemos grandes planes. Un nuevo disco, muchos videos y más giras. La gente dice que nadie toca esta música como nosotros, y creo que es verdad. Guille y yo estamos enfocados a hacer algo diferente y se nota cuando tocamos. Nuestra química musical es innegable y al tocar subimos a un nivel espiritual, místico, como lo quieras llamar, muy alto. 

Juanma: Para mi, uno de los aspectos más positivos de tocar contigo siempre ha sido que tu tienes un mentalidad abierta con los estilos musicales. Entonces siempre podemos explorar una gran variedad de areas e ideas. ¿Siempre has tenido esa postura o hubo alguna experiencia específica que te ayudara a eliminar ciertos prejuicios?

Arturo: El sentimiento es lo más importante, la música es sentimiento para transmitir, no importa el estilo, textura, volumen, letra o registro. Mi secreto es que me gustan muchos estilos musicales. He practicado y trabajado en mi técnica y musicalidad lo suficiente como para poder saltar de un estilo a otro con facilidad. Siempre escucho y toco música de una manera abstracta, pero también pragmática, siempre trato de llegar a la idea principal, a la esencia. Me apasiona la improvisación pero también los proyectos donde todo esta escrito y no hay improvisación alguna. El rock, el metal, el blues, bluegrass, country, la música venezolana y del Medio Oriente, música atonal, música sacra... al final todo esta radicado en el sentimiento y la intensidad de la emoción a transmitir.

Juanma: A parte de Cave of Swimmers y Chama yo sé que siempre estás armando nuevas propuestas. ¿Pudieras hablar un poco de los otros proyectos en los que has participado en los últimos años?

Arturo: Estuve en un grupo de rock independiente llamado Ex Norwegian que logró estar en la radio y tuvimos nuestra música en shows de MTV Y VH1, también soy parte del cuarteto de la gran pianista española basada en NYC, Eva Novoa. Tengo un trío experimental llamado Tiger's Milk, en el que toco una batería simplificada, sin bombo y sin hi-hat, solo dos tambores y un plato. Un tambor lo tengo conectado a micrófonos de contacto y pedales de efectos de los que saco sonidos inimaginables. También he hecho colaboraciones con la gran artista Israelí Naama Tsabar tocando piezas de arte hechas de fibra y fieltro con cuerdas de guitarras tensadas. Soy parte de la orquesta the Third Ear liderada por el joven músico Diego Melgar. Es un grupo grande de músicos donde tocamos piezas improvisadas con ciertos parámetros conducidos por el director. También he hecho orquestaciones y direcciones de orquesta para películas del director Billy Corben. Eso despertó mi interés en música de películas. He hecho varios proyectos en los que arreglo un soundtrack para una instrumentación distinta a la original, y añado improvisaciones basadas en elementos existentes. Hice unos conciertos del soundtrack de la película Santa Sangre de Jodorowsky en Miami y NY, y otro concierto del clásico film de terror: Halloween de John Carpenter/Debra Hill.

Juanma: ¿Cuál es tu proceso como compositor? ¿Estás siempre escribiendo o vas haciéndolo cuándo se te ocurre alguna idea específica?

Arturo: Siempre compongo cuando me pongo una meta. No compongo todos los días. Si me da por hacer algo, o tengo un toque especial, compongo, sino no. Una vez que tengo la meta o una fecha de concierto, compongo sin parar hasta completar el trabajo.

Juanma: Tomando en cuenta que tienes que tocar una gran variedad de música, ¿tienes algún régimen específico de práctica en la batería? ¿Cuál dirías es la cualidad (cualidades) más importante que te permiten mantenerte activo?

Arturo: Sí, trato de tocar batería todos los días. Trato de enfocar mi practica depende el proyecto que tenga mas próximo. Si es una gira o grabación con Cave of Swimmers, me enfoco en resistencia aeróbica, y dinámicas extremas. Si es free jazz trabajo en fluidez de ideas y motivos musicales espontáneos. Siempre trato de practicar una página del famoso libro Stick Control al día, al azar. Abro el libro en cualquier pagina y lo toco. También me encanta transcribir, aprendiendo a oído y no escribiéndolo. Todavía lo hago, el aprendizaje nunca acaba.

Juanma: ¿Cuál es tu filosofía acerca del desarrollo profesional en la música? ¿Algún consejo para alguien que esté empezando?

Arturo: Aprender música de memoria es muy importante. Antes de leer y escribir música, lo cual es necesario, para mí lo más importante es desarrollar el oído musical. También estar abierto a distintas propuestas y estilos. No todo el mundo está seguro de lo que quiere. A veces toma tiempo encontrar ese sonido que nos apasiona. Mi gran maestro de batería Cristobal Pitalúa me dijo una vez: Un buen baterista (un buen músico) tiene que tener tres elementos en este orden: buen sonido, buen tiempo, creatividad. Sin buen sonido no hay buen tiempo o creatividad que valga. Por otro lado, si alguien tiene buen sonido y buen tiempo puede tener mucho futuro en la música así no sea muy creativo. En esos principios he basado mi carrera musical.

Juanma: ¿Alguna otra cosa que quieras mencionar?

Arturo: Gracias Juanma por las preguntas y mi eterno agradecimiento a la maestra María Eugenia Atilano por abrirme las puertas a la apreciación musical ¡y por su incansable dedicación a la formación integral de un sin número de músicos!

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Venezuela es un país en el que existe un linaje prácticamente interminable de guitarristas estelares y, sin ningún miedo de caer en hipérbole, Álvaro Falcón es sin duda alguna, uno de los más destacados músicos de este canon.  

Es uno de los pocos músicos que tiene credibilidad, tanto en círculos de culto (Love Depression, Junk Mail, Aditus) como dentro del mainstream de la música popular latinoamericana (Franco de Vita, Ilan Chester, Frank Quintero, Guillermo Carrasco). Los diferentes proyectos que ha tenido con su esposa Biella Da Costa por más de 30 años han sido reconocidos por ser de las mejores bandas en vivo del país, además de ser una especie de escuela para un sin fin de músicos que pasaron por sus filas y han continuado con carreras notables. 

Álvaro, no es solo un veterano de la música en Venezuela, sino además un personaje con cualquier cantidad de anécdotas muy interesantes (en muchos casos graciosas) que nos sirven para obtener un contexto acerca de varios momentos históricos dentro de la escena musical caraqueña. 

JT: ¿A qué edad empezaste a tocar guitarra?

Álvaro: Bueno, guitarra intenté a los 6 años, pero la guitarra era muy grande, entonces empecé a tocar cuatro. Después a los 11 años mi hermano compró una guitarra tipo jazz barata e intenté, pero venía con un libro con notas musicales, al verlas desistí inmediatamente. Hasta que descubrí que podía tocar sin ningún libro oyendo los discos, eso ocurrió como a los 14 años, fue cuando empecé a tocar realmente.  

JT: ¿Cuál fue el primer disco que escuchaste, qué te inspiró a tocar? 

Álvaro: Creo, que eran los Beatles (Febrero de 1964), porque salieron en televisión cuando fueron a Estados Unidos, en ese momento todo el mundo estaba enfiebrao (apasionado) con los Beatles. Me pareció chévere que ellos cantaban y se acompañaban ellos mismos, a diferencia de esos cantantes tipo Elvis o Frank Sinatra que tenían orquestas, por ahí empezó el interés en eso.  

JT: ¿Tú viste esa primera aparición de ellos en TV?

Álvaro: Sí, eso todo el mundo la vio! Y al poco tiempo, todo el mundo andaba con guitarras.  

JT: En ese momento estabas viviendo en Estados Unidos, ¿no? 

Álvaro: Sí, en ese momento estaba en Estados Unidos, ese mismo año nos mudamos a Inglaterra por un año debido al trabajo de mi papá y en el colegio al que fui había un montón de gente que estaba empezando a tocar guitarra, entonces me llamó la atención y me compré una guitarra española, descubrí un libro de Mel Bay que tenía los dibujitos de los acordes.  Me aprendí las pisadas (posiciones) y al escucharlas, lo empecé a asociar con lo que estaba oyendo en los discos. Me acuerdo que al principio del libro era Mi, La, Re y me di cuenta que había una canción de los Rolling Stones con esos acordes que era "Satisfaction".

Tenía un amigo que era más conocedor y me recomendó “¡Oye tienes que comprarte discos de los Yardbirds y el disco de Paul Butterfield Blues Band!” con el guitarrista Mike Bloomfield. Y ahí saqué dos solos de Yardbirds, que en el disco estaba la foto de Jeff Beck, y durante años ese tipo fue mi favorito, hasta que descubrí que los solos que aprendí eran de Eric Clapton y él no salía en la foto! 

JT: ¿Cuándo empezaste a tocar con otra gente?

Álvaro: Ya a los 15 años estaba tocando en grupos. Cuando regresé a EEUU todos mis amigos tenían grupos y entré a tocar con ellos. Tocábamos en fiestas, canciones que uno iba aprendiendo de los discos, repertorio Beatles y Rolling Stones. Después, los tipos más grandes del colegio se enteraron de que tocaba lead guitar (primera guitarra), y me hicieron una audición, pero como no sabía nada de música no quedé, podía tocar todo, pero no sabía como entrarle a la canción que se llamaba Wipe Out, porque la canción empieza con un solo de batería y había que contar ocho compases y entrar en el  “y”  del tres y no tenía idea de que se contaba ni nada, por lo que seguí con mi otro grupo hasta que me tuve que regresar a Venezuela.

JT: ¿En que año  regresaste? 

Álvaro: Regresé en 1966, tenía 16 años en ese momento.  

JT: ¿Estando en Venezuela llegaste tocando en grupos inmediatamente? 

Álvaro: Cuando llegué, llegué a vivir en casa de mi abuela en el centro y mis primos me ayudaron a buscar gente que tuviera grupos en los colegios. Fui a uno y que va! Los tipos no tocaban nada, y luego a través de otro primo del otro lado de la familia conseguí a unos tipos que más o menos tocaban, pero no podían cantar, allí tenía que cantar. Y así seguí por ahí dando tumbos probando en varios grupos. 

JT: ¿Cómo empezaste a tocar en grupos mejores? 

Álvaro: Había una tienda en Sabana Grande que se llamaba Busy, donde iban todos los músicos a hablar con el gordo Iván, fui para allá a probar guitarras y el tipo que estaba en la tienda me dijo “Mira, hay un grupo buscando guitarrista, para que hagas la audición” y me dio un teléfono, llamé y era George.  

JT: ¿George Henríquez? 

Álvaro: George Henríquez, el mismo.  Ellos me pasaron buscando para ir a la audición, yo tenía la stratocaster y un Vox. Fuimos al ensayo y me sacaron una lista de 40 canciones y de las 40 me sabía 38 porque eran las mismas canciones que tocaba con mi grupo en Estados Unidos. aprendí las dos que no me sabía y me quedé tocando con ellos como año y medio.  

JT: ¿Cómo se llamaba el grupo? 

Álvaro: Ese se llamaba “The Snobs”, antes se llamaba “Eddie and The Snobs” pero Eddie se salió y el grupo quedó “The Snobs”. La mamá de uno de ellos tenía que ver con la publicidad y nos llevó para grabar una cuña de Pepsi Cola, pero la broma se cayó y como ya estábamos en el estudio la mamá dijo “Bueno, ¡graben dos temas!” y grabamos dos canciones y esa fue la primera vez que fui a un estudio de grabación.  

JT: ¿Qué más recuerdas de este período? 

Álvaro: Creo que también grabé algunas cuñas y algunas sesiones, pero no sabía leer, el único que sabía leer era Oswaldo de la Rosa, el bajista, y él le explicaba a los demás que había que hacer. Los productores querían el sonido de lo que llamaban “moderno”, o sea, guitarras y bajos eléctricos, porque los músicos viejos no tocaban eso sino boleros y esas cosas. Entonces, cuando comenzó esa moda empezamos a grabar cosas, pero la broma era un poco precaria, en esas producciones los tipos a veces se fusilaban las cosas, pero los acordes no eran correctos. 

JT: ¿En qué año grabas el disco de Love Depression?

Álvaro: En el 68, ese grupo duró nada más un año porque al final de ese año peleamos y  le rompí una guitarra en la cabeza a Torito, por lo que se acabó el grupo. Pero ese año tocamos, la primera y segunda Experiencia Psicotomimética.

Hubo un concierto en el Aula Magna (Teatro en la Universidad Central de Venezuela) en donde salimos bien parados, porque había un sabotaje: le estaban tirando tomates y huevos a los que tocaran. Había una orquesta que se llamaba “Orquesta Venezuela Pop” dirigida por Jesús Ignacio Pérez Perazo, pero como el sonido no era bueno no se oía la orquesta, y a los grupos que tocaban con la orquesta les caían a tomatazos y huevos. Cuando nos llegó el turno le dije a Capi Donzella (que estaba dirigiendo el concierto) “mira déjanos tocar solos a trío”, teníamos que tocar dos temas, tocamos uno, la gente aplaudió, el segundo también por lo que el tipo dijo “Sigan tocando!”, total que tocamos diez temas esa noche. Fue la primera vez que vi lo de re-amplificar, porque los amplificadores que teníamos sonaban muy bajito para tocar en el Aula Magna. La compañía, Audiorama, vino y colocaron  micrófonos delante de todo: la guitarra, el bajo, la batería y la broma sonó durísimo! Nos salvamos ahí. A raíz de ese concierto, el dueño de la disquera Souvenir nos ofreció grabar el LP.  

JT: ¿De esos cuál fue el próximo grupo?

Álvaro: Después de eso, ya ahí empecé a estudiar ingeniería. Además, iba a cumplir 19 años y pensé que estaba muy viejo y no me había hecho famoso.  

JT: Jaja… sí, en esa época todavía existía como un misterio alrededor de la música como una carrera.

Álvaro: Sí, el criterio era que tenías que ser un adolescente y tampoco sabía que existía lo de estudiar música.  

JT: ¿Mientras estabas haciendo la carrera de ingeniería fue que decidiste ir a estudiar en USA? 

Álvaro: Bueno al principio no, mi papá no quería que tocara y una vez me amenazó “¡Te voy a mandar a un conservatorio en Alemania!” y le dije “¡No! yo no quiero música clásica”. Además, realmente pensaba que esa música no se estudiaba, porque como ya tocaba. Sabes, las mismas canciones pop que uno oía, nos aprendíamos todo al pelo, los solos, todo, entonces no sabía que había que estudiar. 

Luego de varios años sin tocar creo que en el año 71, me llamó Gustavo Calle como a las once de la noche para invitarme a tocar en un jam en el Ateneo, recuerdo que tuve que armar la guitarra, el grupo era él en la batería, Ilán (Chester) en el piano, Rubén Dubuc en el bajo y también estaba Pocho (Serra) esa noche, ahí empecé otra vez a retomar la música.  

JT: ¿Cómo llegaste a estudiar en Berklee?

Álvaro: Alrededor de esa época, empecé a tocar con Aditus en la primera formación con Ignacio Lares, el grupo era más instrumental hasta que entró George Henríquez a cantar y tocamos como hasta el 75, después el baterista Coqui (Edgar de Sola) se fue a estudiar a Berklee, fui a visitarlo y a hacer uno de los cursos de verano en donde quedé un poco más avanzado, al año siguiente apliqué para una beca, la conseguí y me fui.  

JT: ¿Cómo fueron tus inicios como estudiante ahí? 

Álvaro: Bueno me gustó mucho el sistema, es muy bueno porque va directo al grano. En dos semestres me aclaró muchas cosas. Entendí lo de los modos que hacía intuitivamente, pero no sabía la teoría, le puse nombre a muchas cosas que hacía, la parte de teoría fue una revelación. También tuve que ponerme a estudiar para poder leer música porque si no lees no te dejan entrar. 

JT: ¿Y fue ahí que tuviste tu primera introducción a tocar guitarra en un contexto más de jazz? 

Álvaro: Bueno, había aprendido algunos solos de los discos, pero no entendía realmente lo que estaba pasando, a nivel de la forma del tema, ni que usualmente es un ciclo que se repite, esas cosas básicas. También para improvisar, usaba la escala de blues, pero había como una limitación que no me permitía profundizar más en la cosa.  Ahí empecé a estudiar eso, también me recomendaron ponerme en una lista de espera de Charlie Banacos (legendario profesor de jazz en Boston) y la lista de espera era tan larga que me tomó dos años estudiar con él. Después fui conociendo gente, empecé a tocar por ahí. 

JT: ¿Con quién tocabas? 

Álvaro: Recuerdo que toqué con un señor que tocaba la armónica cromática y el tipo tocaba de noche en unos clubs y de día en la calle en el metro y lo acompañaba, hacíamos más plata en el metro que en los clubs, ¡increíble! Después entré en un grupo punk.  

JT: Junk Mail se llamaba, ¿no? 

Álvaro: ¡Sí, exacto! Con ese grupo tocábamos con bastante frecuencia e inclusive grabamos un disco que nunca se terminó.  

JT: Sí, ¿te acuerdas que lo encontré online? 

Álvaro: ¡Exacto! Tú encontraste el 45 (formato de vinilo para singles, una canción por lado), ¿dónde encontraste eso? ¿Lo tenía Manaure (papá de Juanma)?  

JT: No, no, lo encontré en EBay (risas) 

Álvaro: Ah, ¡imagínate! Bueno con ese grupo vinimos a Caracas dos veces y grabamos programas de TV en el canal ocho. Hicimos varios conciertos en Caracas y Maracay también. En esos viajes me reencontré con varios amigos músicos de acá y toqué algunos jams, en dónde estaba Ilan Chester y tocamos juntos otra vez, luego él me llamó para ir a grabar un disco con él en Los Ángeles en el 78. Ese disco se llama Ananta - Songs from the Future  

JT: ¿Cómo regresas a Venezuela después de graduarte en Berklee?

Álvaro: Ilan Chester me volvió a llamar para que fuera a grabar su disco de Sonográfica (Sello disquero) -Canciones De Todos Los Días- y vine a Caracas a grabar, luego regresé a Boston. Sin embargo, al año siguiente (1983) empezaba la gira del disco, por lo que  pensé en regresar nada más para hacer la gira por tres meses y volver a Boston, pero me ofrecieron trabajar de productor en Fonotalento/Sonográfica pudiendo usar el estudio sin limitación de horas, entonces decidí quedarme porque yo quería ser productor.  

JT: ¿Cuáles fueron los primeros proyectos que te asignaron a producir? 

Álvaro: Me asignaron a Franco De Vita y a Biella Da Costa, el disco de Franco estaba bien encaminado y el de Biella iba por la mitad, pero ella decidió retirarse porque no le gustaba salir en televisión, por lo que seguí produciendo a otra gente.  

JT: ¿Cuáles artistas? 

Álvaro: Carlos Mata, el grupo Fuga, Moisés que era un cantante y me quedé así produciendo y también grabando guitarras en discos de otra gente como Karina, Kiara, Guillermo Dávila y grupos de ese estilo.  

JT: ¿Y estabas tocando con varios de esos grupos también supongo?

Álvaro: Sí, tocando bastante con Franco, toqué un poco con Colina, también hubo una época por ahí en que grabé bastantes cuñas. Las giras con Franco fueron buenas y las producciones fueron chéveres porque experimenté con muchas cosas de grabación y empecé a hacer arreglos de metales.  

JT:  ¿Y cómo empezaste a tocar con Biella otra vez? 

Álvaro: Yo había empezado a producir el segundo disco de Franco y justo Biella me llamó para venderme una guitarra, me trajo la guitarra al estudio y le dije “Mira y por qué no grabas los coros?” ella me dijo “No, yo no quiero cantar”, pero insistí hasta que lo hizo y de ahí empezamos a grabar los coros con ella, Leonor Jove y Lili Ortiz. Cuando sonaron los coros era justo lo que estaba buscando, para darte una idea, las grabé a ellas 3 veces y en cada pasada las puse a cambiarse las voces para que cantaran una voz distinta en cada toma y al final la cosa sonaba como un coro góspel.  

JT: Sí, que en el video filmaron al coro góspel, pero en realidad son ellas.

Álvaro: Sí, tu ves el video y sale el coro, pero lo que suena son las nueve voces de los doblajes que hicimos. Allí empezamos a hacer coros con Biella y los músicos de la banda de Franco armamos la banda Casablanca para tocar por ahí cuando no estábamos en las giras y ese grupo se fue expandiendo con metales y llamé a Biella para que cantara.  

JT: ¿Puedes describir que es lo que te gusta de la voz de Biella?, ya que tienen tantos años trabajando y probablemente no hay nadie que conozca su voz como tú. 

Álvaro:  El primer tema que grabé con ella fue la primera versión de “Cínico” me sorprendí porque en la primera toma ya sonaba muy bien y me pareció que su voz tenía bastante cuerpo, pero solo la había escuchado cantando rock y pop. Más adelante cuando estábamos trabajando en el disco de Franco de Vita fuimos a un local y los músicos nos invitaron a montarnos porque eran conocidos, Biella cantó “Summertime” y dije “Wow, esta es la voz de jazz!” sonó increíble. De ahí en adelante le mostré los discos de todas las cantantes de jazz como Ella Fitzgerald y Billie Holiday y ella se empezó a aprender ese repertorio, empezamos a tocar eso en un local todos los Lunes, entonces tocábamos rock los fines de semana con Casablanca y jazz todos los Lunes.

JT: Sé que tú eres militante en tu preferencia por los amplificadores de tubos, lo cual comparto, pero me gustaría que explicaras por qué. 

Álvaro: Para mí, tocando guitarra eléctrica el sonido del tubo es simplemente mejor, había por ahí una explicación de cómo los tubos procesan los armónicos pares e impares, pero ya no la recuerdo. La sensación que a mi me produce es que el sonido es más cálido, hay gente que prefiere que el sonido del amplificador sea completamente limpio, pero a mi me gusta porque los tubos siempre producen algo de distorsión y siento que me permite tocar con más expresividad.  

JT: Muchas veces hemos hablado de que a través de los años te han llegado alumnos con preguntas y ansiedades de cómo avanzar en sus carreras, pero para mi es muy fácil ver que tú te has mantenido activo porque no pierdes la fiebre (pasión) de tocar y practicar y esa dedicación es lo que te ha creado oportunidades. 

Álvaro: Sí, para mi lo más importante es poder seguir tocando. He tenido chance de tocar con gente conocida y de repente los alumnos me preguntan “Oye ¿cómo llegaste a tocar con esos tipos?” y es porque, bueno, uno siempre está tocando por ahí y si estás dedicado a la cosa y logras tocar bien y sigues tocando eventualmente algo pasa. Pero para lograr eso no es que tú sales con la idea de “oye voy a convencer a este tipo famoso que me ponga a mi a tocar!”, realmente no funciona así. Y para trabajar tienes que tener ciertas cualidades también: ser puntual, no puedes ser embarcador, en este ambiente no puedes ser deshonesto porque te rayas (desacreditas), tienes que seguir estudiando para que puedas hacer tu trabajo bien y lo que no puedas hacer lo estudias hasta que puedas hacerlo. Hay gente que no le interesa tocar sino en grandes tarimas, pero eso pasa quizás una vez al año, y después qué vas a hacer? Hay gente que a veces critica “¡Que ustedes tocan en cualquier lado!” pero de tocar en cualquier lado te salen cosas más importantes.  

JT: ¿Cómo te sientes de que tus dos hijas sean músicos? 

Álvaro: Bueno, al principio me preocupaba que si realmente a ellas les gustaba y no lo estaban haciendo por mi, porque no es que las forcé, pero las puse siempre en un ambiente musical. Ellas de pequeñas creían que todo el mundo era músico! Todo el mundo que venía a la casa tocaba y hasta mi hermano tocaba algo de piano, y las metí en el Friedman (Colegio dónde se enseña música) con la intención de que tuvieran exposición a la música y aprendieran solfeo y eso. Pero no, ¡me encanta que sean músicos! Y gracias a Dios a las dos les está yendo muy bien.  

JT: ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que aspiran ser músicos?

Álvaro: Creo que alguien alguna vez dijo que si puedes hacer otra cosa hazla, ahora si es imposible que hagas otra cosa porque la música te llama, entonces vas a tener que ser músico. Me parece que es importante hacer los estudios, ¡de todo! Armonía tradicional y moderna, arreglos, solfeo, teoría, el instrumento y me parece importante transcribir de discos, aprender oyendo, escuchar todas la versiones que puedas de los temas que te quieras aprender.  Y bueno, saber que como carrera es riesgoso, ya que no es algo de primera necesidad como otras carreras, pero si te gusta la música sigue porque eso es lo que tienes que hacer.

¡La música es lo mejor y nunca se acaba! Los estudios son infinitos.

 

Última modificación: lunes, 27 de abril de 2020, 10:12